Paraguay conquistó su pasaje a la final de la Copa América de selecciones 2011 que se llevará a cabo el próximo domingo en el Monumental de Núñez al derrotar a Venezuela por 5a3 en la tanda de penales luego de igualar en cero, logrando su 5º empate consecutivo en cinco partidos jugados.
Es que los guaraníes no terminan de convencer. Primer cotejo ante Brasil, hizo un gran planteo y generó ciertas expectativas las cuales nunca colmó. Fue de mas a menos en el torneo, sorteando las llaves definitorias con más suerte que fútbol, pegando, con poca propuesta de creación y con escasa contundencia.
Hoy Gerardo Martino puso en cancha a Justo Villar, Marcos Cáceres, Darío Verón, Paulo Da Silva, Iván Piris, Edgar Barreto (Marcelo Estigarribia, 71), Néstor Ortigoza, Christian Riveros, Jonathan Santana, Lucas Barrios y Nelson Haedo Valdez (Roque Santa Cruz, 74 -Osvaldo Martínez, 81-). Si bien no lograron ninguna victoria, tampoco conocen la derrota y llegan invictos.
En la otra vereda, César Farías continuó con los once que conformaron regularmente a la escuadra revalción del certamen con Renny Vega, Roberto Rosales, Oswaldo Vizcarrondo, Grenddy Perozo (José Manuel Rey, 46), Gabriel Cíchero, César González (Giancarlo Maldonado, 84), Giacomo Di Giorgi, Franklin Lucena, Juan Arango, Salomón Rondón y Alejandro Moreno (Nicolás Fedor, 73).
La Vinotinto quizo, buscó, llegó pero no pudo lograr vencer la valla del gran arquero rival, uno de los mejores hasta el momento por su gran labor ante Brasil, con la continuidad y regularidad de sus performances ha sido el destacado de su equipo. Con Arango y compañía surgieron chances claras de gol, pero la suerte no estuvo de su lado.
Paraguay por su parte inquietó mediante envíos aéreos en forma esporádica y ningún argumento más. Pero vaya si será difícil este rival para Uruguay, ya que contra resta la mejor propuesta de los celestes, quienes sacan su máximo provecho cuando el rival se lanza en ataque y le deja espacios a sus delanteros.
Será, como durante toda la Copa, un encuentro cerrado y áspero sobre todo en la mitad del terreno. Difícil, arduo, pero accesible para los dirigidos por Óscar Washington Tabárez que no pueden evitar el favoritismo que recae en sus principales figuras. ¡Le puede jugar muy en contra a los charrúas!
