Receso Tropical

Cuando las fiestas tocan la puerta, y el calor empieza a hacerse protagonista, el fútbol argentino empieza las vacaciones. Diciembre es la antesala al descanso, para desembocar en un enero desenchufado de la pelota nacional.

Es por eso que quizá el primer mes del año es algo contradictorio para los futboleros. En la esquina del ring está el descanso, la ausencia de responsabilidades laborales y en la otra la falta fútbol. 

Los periodistas deportivos entran en trance, repiten discursos sin sentido y tiran el ancla en cuestiones secundarias con la única necesidad de hacer tiempo y rellenar espacios en blanco.

Así fue, que de a poco comenzaron las pretemporadas y la puesta a punto. El mercado de pases era la chica más linda del baile, y con lo que había que conformarse.

Después, el espejismo. En medio de un desierto insoportable, a lo lejos se veía un oasis de fútbol y emoción, para calmar un poco la sed de enero: los torneos de verano. ¿Cómo definirlos?, son esa última porción de un postre que no te gusta pero igual tenés hambre. Aquellos partidos en los que se hace un depósito anticipado y erróneo de expectativa y termina siendo (generalmente) una mala inversión.

Salvemos si se quiere a los súper clásicos, aunque en realidad son un puñado de emociones y sentimientos atolondrados que se escupen durante 180 minutos intentando maquillar casi ocho semanas de sequía.

Pero la espera terminó, cerramos la sombrilla y limpiamos la arena de los pies. Es momento de empezar a guardar los trajes de baño para dar lugar de nuevo, a la pelota.

Pronósticos

El último campeón se muestra como firme candidato, ya que además de exponer los laureles, supo mantener el plantel e incorporar refuerzos interesantes.

Pero el gato no está solo como en el torneo pasado a quince puntos de su perseguidor, ahora hay varios ratones con el cascabel en la mano tratando de bajarle el pulgar y subirse a la cima.

Los de Liniers llevan varias campañas pronunciándose como aspirantes al título. Este año han logrado una buena pretemporada y edificando nuevamente un equipo con experiencia acompañado por una sólida camada juvenil, son los señalados para pelearle a Boca.

En la plata, el León trae lo suyo. Verón se queda a jugar un rato más, y viene con hambre de gloria para cerrar su despedida. Además, al igual que Vélez, varios experimentados van a ser la base del equipo. Pero existe otra ventaja, no jueganla Libertadores, así que pondrán su norte en el Clausura.

En Avellaneda, Racing necesita levantar la cabeza, por eso es que aguantó a los colombianos y llevó a Basile al banco. Si bien hasta ahora no ha mostrado grandes pinceladas de fútbol, el propio entrenador declaró que fue a ‘salir campeón y no a ver qué pasa’.

En la vereda de enfrente, Ramón y sus rojos están obligados a pelear el campeonato. Al igual que su clásico, hace rato que el club no aparece en los primeros puestos, y si a eso se le suma la enorme crisis institucional que arrastra, es inevitable pensar que independiente deberá ser protagonista para empezar a salir a flote.

Al cuervo le quedan pocas plumas, o al menos eso mostró su presidente intentando suprimir los descensos para el año entrante. Gracias a las pésimas dirigencias anteriores, el alzulgrana está caminando en la cuerda floja en lo económico y necesita volver a respirar aire puro de la cima del Clausura.

En la tierra del vino ya es costumbre cerrar bien los años, con buena cosecha de puntos, pero ahora notaron que la chapa quizá les da para más que conformarse, así que cambiaron la lista de prioridades. El Tomba viene con ganas de celebrar algo más que aceptables campañas.

Por último, aparecen Lanús, Belgrano y Rafaela también con intenciones ambiciosas para el 2012.

Los candidatos están en la mesa. Algunos por juego, otros por chapa, otros por necesidad y urgencia. El cartel de candidato se lo cuelga cualquiera, es verdad. Veremos quién puede recorrer el semestre sin que se le caiga del cuello.

El fútbol ha vuelto señores, esperemos que también, vuelvan a jugar a la pelota. Ojalá.

 

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