¿Qué es la evaluación deportiva? ¿Para qué sirve? ¿Cómo se evalúa? ¿Con qué frecuencia? ¿Siempre hay que evaluar?
Cuando un entrenador se presenta ante un grupo nuevo con el cual deberá trabajar, se genera la necesidad de conocer la situación en que se encuentra este grupo, desde el aspecto físico, el técnico, el táctico, el psicológico y el social.
Es en ese momento cuando aparece el concepto de evaluación.
Esta conforma un proceso dinámico, sistemático y continuo de medición y valoración de parte del entrenador hacia sus deportistas. Medir es cuantificar una variable, y valorar es asignarle un valor a una variable.
Entonces, la evaluación es el proceso por el cual un entrenador puede medir y valorar diferentes aspectos de sus deportistas y recolectar información.
Evaluamos para:
Diagnosticar: conocer y determinar el nivel de las diferentes aptitudes de los deportistas y así establecer un punto de partida adecuado.
Planificar: determinar los objetivos que serán posibles de alcanzar y definir las aptitudes a mejorar.
Controlar: Realizar un seguimiento y observar la evolución del entrenamiento, buscando coherencia entre los objetivos y las metodologías.
Corregir: Reorientar y/o modificar el plan de entrenamiento si el actual no produjo los efectos deseados.
Clasificar: Individualizar el entrenamiento. Ubicar a los deportistas en el nivel adecuado con sus aptitudes.
Comparar: Medir y valorar teniendo en cuenta evaluaciones anteriores.
Motivar: Hacer saber al deportista hasta donde lo condujo actitud en el entrenamiento.
Para evaluar se utilizan baterías de test, que deben contar con objetividad, validez, consistencia, fundamentación, economía, facilidad y seguridad.
Estas pueden ser directas, indirectas, de campo o de laboratorio.
Los instrumentos para realizar los test son las listas de control y las escalas de calificación.
Se pueden realizar evaluaciones psicológicas para conocer rasgos de la personalidad del deportista, evaluaciones físicas para observar las cualidades condicionales (resistencia, velocidad, fuerza, etc.), las coordinativas (capacidad de acople de movimientos de los segmentos, noción del espacio y el tiempo, etc.) y las antropométricas (talla, envergadura, peso, etc.) también evaluaciones técnicas y tácticas.
Para administrar la frecuencia con que se realizaran los test hay que tener en cuenta y conocer el tiempo que llevan las adaptaciones biológicas o psicológicas de lo que queremos evaluar, y determinar en el plan anual de entrenamiento en los periodos que vamos a evaluar.
Si lo hacemos en el periodo de pretemporada, en el comienzo y/o al final, será para diagnosticar en el comienzo y para valorar el progreso en el final.
Si lo hacemos durante el periodo competitivo, será para controlar el mantenimiento de lo obtenido.
Y si lo hacemos al final de la temporada, para comprobar si hubo una mejora, mantenimiento o pérdida durante el año.
Es de importancia saber que mientras más experiencia adquiera el entrenador en cuanto a observación y conocimiento de los deportistas, la exigencia de la evaluación con rigurosidad irá disminuyendo, debido a que no le será necesario evaluar ciertos aspectos para obtener información que ya posee.