El aprendizaje motor

¿Qué es el aprendizaje motor? ¿Cómo se organiza?

            Cuando estudiamos el concepto de aprendizaje motor, vemos que cada nuevo aprendizaje se nutre de partes de aprendizajes anteriores, esto es así por el hecho de que cada conducta motora está integrada por una serie de subestructuras que son las que fusionadas en un todo nos resultan útiles para dar respuesta a una situación – problema.

Ahora bien, teniendo esto en mente resulta muy simple comprender el hecho de que cuanto mas conductas tengamos grabadas en nuestra memoria, nos resultará más sencillo afrontar el aprendizaje de nuevos movimientos, ya que dispon­dremos de una base más amplia de experiencias a partir de las cuales podremos extraer estructuras que nos permitan dar solución a la nueva situación – problema.

Buscando la manera de aprovechar al máximo este fenómeno de transferencia, a todo el conjunto de experiencias motrices se le ha dado un ordenamiento lógico que permita una organización del proceso de enseñanza – aprendizaje de acuerdo un criterio racional que respete el patrón de reorganización de las instan­cias de aprendizaje.

El primer nivel de organización de experiencias motrices son todas aquellas que componen el bagaje de movimientos que nos permiten llevar a cabo tareas de un “bajo” nivel de complejidad coordinativa como comunicarnos, desplazarnos, hacer las tareas cotidianas de la vida, etc.; es decir, todo el conjunto de experien­cias motrices que se encuentran lo más alejado de las especificidades deportivas y/o laborales, a esto se le denomina el Acervo Motor General.

El segundo nivel de organización del bagaje motriz lo constituyen todas aquellas experiencias motrices que se desarrollan en el ámbito y con los elementos propios de una actividad en particular, a esto se le denomina el Acervo Motor Orientado.

Por último encontramos un tercer nivel de organización que corresponde a los más elevados niveles de complejidad coordinativa, que requieren de muchos años de práctica para su dominio, como así también plantean los más altos niveles de reestructuración de las conductas motrices, a esto se lo llama el Acervo Motor Específico.

Este ordenamiento no dejaría de ser un abordaje puramente teórico si no sirviera de base para elaborar una propuesta pedagógica que permita obtener el má­ximo provecho de la transferencia de aprendizajes anteriores en las nuevas con­ductas motrices que se pretenden adquirir.

Haciendo un análisis profundo y a conciencia de la cuestión, surge toda una serie de elementos más que interesantes a la hora de comprender el fenómeno de los aprendizajes de alta complejidad; entre los más destacables se encuentra el hecho de que en función de todas las etapas que debemos cumplir hasta el dominio de un movimiento de alta complejidad, se debe invertir mucho tiempo.

Esto es así por el hecho de que para lograr el resultado esperado, primero deberemos dotar al alumno de las más variadas experiencias motoras que le permitan comprender su propio cuerpo, su entorno inmediato, las relaciones espaciales, las relaciones tem­porales, las relaciones de causa-efecto que se dan en ámbito motriz y demás (lo que en su conjunto constituye el Acervo Motor General).

En una segunda etapa se deberá realizar un abordaje de todas las experiencias motrices que se dan en el ámbito específico de la actividad elegida como así tam­bién explorar todas las posibilidades motoras que brindan los elementos específi­cos del deporte en cuestión (lo que constituye el Acervo Motor Orientado).

Una vez superadas las dos etapas anteriores se podrá encarar el último y más com­plejo nivel que es el de la adquisición de las conductas motoras propias de la activi­dad elegida, las técnicas especificas con sus variantes (el Acervo Motor Específico).

 

Comentarios están cerrados.